Las cosas carentes de afecto y las miradas cortas que desatienden los objetos centran en mi, un interés por hacer una valoración permanente de su estatuto físico y simbólico,para manipularlos, intervenirlos o componerlos. Empleo dispositivos que se instalan en nuestra cotidianidad y a los que despojo de su función formal y lingüística, para dotarlos
de un lenguaje propio en medio de un paralelismo entre la materia, la palabra y el objeto.
Comienzo por establecer la rotación auto inducida de significados, apariencias y una evocación simbólica de las formas, para realizar una transgresión particular de la realidad, donde la simulación se hace responsable de nuevas experiencias y situaciones en las que la relación sensorial se altera para ofrecer una nueva perspectiva sobre la débil
distinción entre lo verdadero y lo falso.
Mi propuesta es entonces: propiciar un juego semántico entre objetos, acciones y percepción, poniendo énfasis en el material; este es un pilar de mi trabajo. En el proceso reitero el sustrato: arcilla como piedra, ladrillo como vidrio, cerámica como acero, sal como oro, luz como parafina, sonido como lazo social. Para ello examino los aspectos antropológicos que rodean la atención en un objeto y, de este modo, propongo una poesía
visual que conserva la identidad de cada elemento, más allá de sus respectivos orígenes, confirmando que la existencia de las cosas sólo es relevante cuando las observamos.
Sonnia Yepez